¿Quién inventó los tampones?

Una breve historia de este elemento básico de higiene femenina.

¿Alguna vez has pensado que harías sin tampones? La mayoría de las mujeres no lo piensan dos veces si tienen que elegir entre almohadillas y tampones.

Según un estudio publicado por el Centro Nacional de Investigación en Salud, la mujer estadounidense promedio usa 16.000 tampones en su vida.

Pero el tampón como lo pensamos hoy, fue inventado en 1929. Antes, las mujeres tenían que ser un poco más creativas con respecto a su higiene personal.

Si el tampón moderno sólo se inventó en 1929 ¿Qué hacían las mujeres antes?

Desde la antigüedad hasta principios del siglo XX, la idea de utilizar algún tipo de tejido absorbente para crear almohadillas era común, pero los materiales eran diferentes.

Según los registros históricos las mujeres de la Roma antigua solían crear una especie de almohadilla hecha en casa con lana. Algunos cuentos informan que las mujeres en la antigua Grecia usaban harapos, algodón o lana de oveja. En Hawai, las mujeres usaban pasto, y las fibras vegetales fueron el material de elección en Indonesia.

Invención del tampón moderno

Earle Haas, un médico, fue el primero en inventar el tampón moderno en 1929. Comprimió algodón y desarrolló un tipo de aplicador con tubos de papel. Su nombre para la invención, Tampax, se inspiró en una combinación de la palabra “tampón” y “paquetes vaginales”.

Los tampones fueron un cambio de juego para las mujeres. Podrían ser discretos y cómodos durante mucho más tiempo durante sus períodos y no tenían que lidiar constantemente con la molestia de cambiar una toalla higiénica cada un par de horas.

Sin embargo, la historia del tampón no siempre ha sido de color rosa. Un brote de síndrome de shock tóxico (SST) en la década de 1980 causó que el gobierno y los fabricantes reconsideraran los componentes químicos con los que estaban hechos los tampones.

Los tampones no son fáciles de conseguir en todas partes

Por muy básico que pueda parecer, las mujeres en ciertos países luchan contra las barreras para obtener tampones. El acceso a agua potable, la eliminación de desechos e higiene limita el uso de tampones por parte de las mujeres en lugares como Fiji y las Islas Salomón.

En Afganistán, las mujeres luchan contra el estigma de la menstruación, y algunas esperan a lavar las toallas femeninas reutilizables (o la ropa rota) hasta que oscurece para guardar el secreto.

El futuro de los tampones

Con respecto a los componentes que se utilizan para los tampones, algunas empresas están yendo hacia el futuro, teniendo en cuenta el cuidado del medio ambiente. Por ejemplo, la reciente compañía Lola, cuenta con tampones 100% orgánicos y propone a las mujeres a que se cuestionen acerca los componentes químicos que se encuentran en la mayoría de los tampones que están en el mercado.

Más allá de los tampones, una solución cada vez más popular es la copa menstrual, que es más ecológica y se considera más segura que los tampones. Dependiendo de la marca, las copas menstruales están hechas de silicona o plástico, y tienen menos riesgos de infección bacteriana que los tampones.

Los estudios muestran que las mujeres tienen que cambiar la copa con menos frecuencia que los tampones. Ya que pueden lavarse y reutilizarse, las copas menstruales son una opción mucho más rentable e higiénica.

Todavía tenemos un largo camino por recorrer

Con el correr del tiempo, las mujeres lograron que la conversación sobre la menstruación se haga más fuerte y al mismo tiempo, la búsqueda por la opción más saludable y ecológica hizo que el mercado se adapte a estas nuevas necesidades.

¿Quién sabe que utilizaremos dentro de uno años?

¿Lista para seguir tu Ciclo?

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