Primero vamos a describir ¿qué es? , es un folato es decir un tipo de vitamina B. nuestro organismo lo requiere para producir material genético y la división celular. Por eso es importante que no exista deficiencia del mismo en el caso de quieras quedar o estés embarazada, porque evita anomalías congénitas  graves. Estas anomalías se manifiestan en las primeras semanas de embarazo y generalmente antes que la mujer tenga conocimiento de su estado materno. También el ácido fólico previene el aborto espontaneo.

Como en muchos casos los embarazos no suelen ser planificados se suele recomendar su ingesta en el cuerpo con beneficios para el organismo.

Algunos beneficios son como mantener la sangre saludable, ayuda a formar glóbulos rojos, previniendo así la anemia.

Lo podemos encontrar en suplementos vitamínicos, alimentos fortificados como algunas panificaciones o masas con harinas enriquecidas, o en forma natural se encuentra en vegetales de hoja verde (espinaca, acelga, brócoli, etc.), cítricos, frutos secos, legumbres (lentejas, guisantes, garbanzo, etc.) y algunas carnes.

¿Qué cantidad necesitan las mujeres consumir?

Es necesario que consultes con tu especialista en la salud, ya que cada paciente tiene características particulares.

 Te recomendamos que consultes tu dosis necesaria a tu médico si estas en algunas de las siguientes situaciones:

  • Si estás o podrías quedar embarazada. Tomar ácido fólico al día da protección contra anomalías congénitas del tubo neural, por ej.: la espina bífida, que sucede durante las primeras semanas de gestación. En el embarazo, es probable que requieras más cantidad.
  • Si ya existe un antecedente de embarazo con una anomalía congénita del cerebro o la columna y quieres volver a quedar embarazada. El ácido fólico puede disminuir tu probabilidad de riesgo de tener otro embarazo con anomalías congénitas.
  • Si existen antecedentes familiares de espina bífida  y quieres planificar tu embarazo.
  • Si estas bajo tratamiento para epilepsia, diabetes tipo 2, artritis reumatoidea o lupus.
  • Si requieres de diálisis por enfermedades renales.

Si no te encuentras en ninguna de estas situaciones, igualmente te animamos tener una dieta saludable rica y variada en nutrientes que aportan a mantener un organismo sano. Esto ayuda a mantener un equilibrio en tu cuerpo y prevenir enfermedades a futuro.

Lo más relevante es averiguar cuál es tu peso saludable, ya que puede variar con las características individuales (edad, contextura, etc.) de cada persona. Tu peso sea en exceso o escases puede afectar tu capacidad reproductiva o traerte complicaciones en el embarazo u otras afecciones más. En líneas generales no hay una receta mágica para perder o ganar peso para todas las mujeres, ya que el organismo de cada una actúa de forma diferente.

¿Cómo averiguar mi peso saludable?

Es de gran utilidad averiguar tu IMC (índice de masa corporal) para que sepas en que rango te encuentras…El IMC combina tu peso y altura para calcular el % de grasa en el cuerpo.

Otro método puede ser medir el perímetro de tu cintura. Las mujeres que tienen más de 88cm o 35pulg. Corren mayores peligros de sufrir trastornos causados por sobrepeso.

El bajo peso, sobrepeso u obesidad aumentan la exposición a padecer dificultades importantes en la salud tales como:

Alteraciones en el ciclo menstrual

Osteoporosis

Depresión

Problemas respiratorios

Cáncer

Diabetes

Colesterol

Trastornos cardíacos y cerebrales

Dificultades en el embarazo

¿Qué me puede hacer más vulnerable a perder mi peso saludable?

Genes y precedentes familiares

Metabolismo

Edad

Trauma

Medicamentos

Sedentarismo

Consejos que pueden ser útiles para conseguir un peso saludable:

Tomar  metas realistas. Es muy importante que consultes con tu médico de cabecera sobre lo que deseas lograr y como lo quieres realizar.

Planea tu alimentación con tiempo y dedicación en tu hogar.

Focalízate en consumir alimentos nutritivos, ricos en vitaminas y minerales.

Toma nota de todo lo que comes habitualmente y la actividad física que realizas. También anota las calorías que contienen lo que bebes a diario.

Ponte límites con los tiempos frente a las pantallas y suplanta el hábito con actividad física.

Duerme lo necesario y controla tus niveles de estrés, que la falta de descanso o los nervios aumentan los niveles de cortisona en tu cuerpo y producen aumento de peso.

Si notas que tu peso es mayor o inferior al que te correspondería por tu IMC, es importante que hagas consultas con tu médico y nutricionista. De esa forma pueden guiarte a conseguir tu peso adecuado y hacerte controles de rutina.